¿Cuántos gustos nos podemos dar con la comida?

A la hora de comer hay quien lo hace para satisfacer las necesidades biológicas del cuerpo, y existen otras personas que comen por el placer de hacerlo. A mime gusta pensar que yo me alimento por ambas razones, quizá por eso tenga estos kilos de más conmigo, pero yo siento que así soy feliz.

Cuando uno come más que por la necesidad de saciar el hambre, es decir, por el placer de comer, existen reglas y limites que debemos respetar, o por lo menos eso es lo que yo pienso en ese sentido. Fíjate que comer, por el placer de hacerlo puede significar un gasto que no tenemos contemplado y que impacta en nuestros bolsillos.

Lamentablemente los placeres de la comida van a quedar determinados por la cantidad de dinero que ganemos, no es lo mismo el placer que se puede dar un empresario de alto estándar que el que se pueden dar los cerrajeros baratos en el born. Digo que es lamentable porque todos deberíamos poder comer todo lo que quisiéramos, pero la realidad es que con la comida se establece un estado de recompensas.

Sí, hay que aceptarlo, el que más gana se puede dar gustos más caros, por ejemplo, para una persona de clase obrera gastar más de 100 euros en caviar es una locura, porque no gana para eso, mientras que para un millonario es algo normal.

Ahora bien, eso me recuerda que el placer es distinto para cada quien y suele estar relacionado con algo que no obtienen con relativa facilidad. Por ejemplo, un cerrajero que trabaje en un servicio de cerrajeria 24 h en granollers de clase obrera ve como un lujo de la comida quizá un jamón más costoso del normal, o algún tipo de mariscos, mientras que un millonario ve como un lujo otro tipo de alimentos, como langostas o algo por el estilo.

Ahora bien, sin querer crear una división entre los distintos estratos sociales, lo que quiero decir es que cada quien le da placer al paladar como puede, pero lo más importante es que se haga. Ya había dicho que se trata de un sistema de recompensa, y eso es fundamental para mantenernos motivados.

Aunque a muchos les pueda parecer exagerado, el  hecho de que nos podamos dar lujos en lo que comemos de vez en cuando, justifica todo lo que trabajamos y eso lo que nos mantiene activo. Por supuesto, ese esquema de recompensa  va acompañado de algunos otros placeres como la ropa que usamos, o a donde viajamos.

En cuanto a la cantidad de los gustos que nos damos con respecto a la comida no podemos estableces un límite, supongo que va a depender de la prioridad que le demos. Algunos somos más aficionados a la comida y lo hacemos prioridad y otros lo dejan en un segundo plano.