Es que la chatarra es sabrosa

Cuando hablamos sobre mejorar la alimentación como un medio para alcanzar una mejor salud, siempre salta alguien al debate para apuntar el hecho de que la comida dietética, baja en grasas, ligera, entre otros, suele ser bastante menos sabrosa que la comida chatarra. Una gran hamburguesa con varias capas de carne, queso y tocineta tiene significantemente un sabor más agradable que una ensalada de almendras y queso de cabra.

El problema claro está es que la comida chatarra está formulada para ser sabrosa, esa es su razón de ser y es esto por lo que la debemos evitar, es que el sabor engorda. No, eso no es una exageración, hay que entender un aspecto básico de las comidas chatarras, es que son básicamente distintas formas y combinaciones de grasas, azúcares y sal. Lo que normalmente llamamos sabroso son sabores maximizados por grandes cargas de azúcar y sal que utilizan las grasas y aceites para potenciar su sabor y que este sea asimilado mejor por el paladar, pero estos tres elementos son los que más daño hacen a nuestra salud y cintura, especialmente en las cantidades que los solemos ingerir.

Mientras que la comida sana se centra principalmente en proteínas y vegetales, reduciendo lo más que se pueda las grasas, azúcares y sales adicionales, conteniendo solo la que está ya en los alimentos de forma natural.

No está mal preferir comer una hamburguesa triple a una pechuga de pollo a la plancha con ensalada seca, pero debemos aprender a que aunque la prefiramos, la pechuga y la ensalada es mucho mejor para nosotros.