Algunas curiosidades sobre las tartas

Cuando alguien dice la palabra “tarta” nos imaginamos típicamente un dulce redondo cocido, adornado comúnmente con las típicas flores y cintas de masa comestible, y recubiertas con merengues, cremas de colores o fondant.

Sin embargo, las primeras tartas, tal como se puede apreciar en grabados de la Roma antigua y de la Grecia clásica, eran muy diferentes a lo que ahora conocemos.

Los antiguos romanos simplemente untarían la masa básica deĺ pan con mantequilla, huevos y miel, y los griegos más creativos harían su versión de una tarta de queso usando leche de cabra.

Sobre su denominación; el término “tarta” se origina a partir de la adaptación francesa de la palabra “tarte”, cuyo origen es incierto pero se presume que sea alguna clase de corrupción de la palabra francesa “tourte”.

Es justamente en el nombre en donde se pueden encontrar mayores curiosidades, pues cada región hablante del idioma castellano denomina a estos postres de forma diferente.

La palabra “tarta” es usada en España para referirse a un pastel dulce con relleno de crema o frutas, pero en Hispanoamérica apenas si se usa dicha palabra para referirse a lo mismo.

En la mayor parte de hispanoamérica el término más usado es “pastel”, excepto en algunos países como Venezuela donde se usa la palabra “torta”. Justamente en este país la palabra “pastel” se refiere más bien a una comida salada preparada con carne o pescado.

En España la palabra “pastel” se suele usar para referirse a otra clase de comidas dulces, específicamente a la pastelería de estilo francés, como las milhojas.

La influencia del idioma inglés ha provocado la utilización de la palabra “cake” para referirse a lo mismo.

Incluso la corrupción de dicho término ha provocado el surgimiento de palabras sonoras como queque o quey, que de alguna forma intentan imitar el sonido de la pronunciación de la palabra “cake” en inglés.

Como última curiosidad sobre el nombre, la palabra “pastel” proviene del arábigo “b'stella” y su utilización forma parte de las muchas adaptaciones al castellano de palabra árabes durante los siglos de presencia en la península ibérica.

Cualquiera que sea el nombre y la receta que se aplique para prepararlo -de queso, en bizcocho esponjado, de frutas- sólo la vista de una tarta provoca que se haga nuestra boca agua.

Es justamente en su aspecto donde, recientemente, los confiteros comenzaron a volverse un más creativos que de costumbre, variando mucho las decoraciones que estamos tan acostumbrados a ver.

No sólo se sustituyeron las buenas y viejas flores por figuras más extrañas, sino que además las formas de los postres empezaron a variar desde lo gracioso a lo extraño.

Ahora es muy común poder encargar tartas con formas muy variadas. Desde un simple candado con llave, que puede servir para festejar a algún amigo cerrajero en Barcelona, hasta una torta en forma de serpiente pitón enrollada y lista para atacar, para agasajar a algún herpetólogo o amante de las serpientes.

Sea cual sea su nombre local, o su contenido, forma y aspecto, una tarta siempre será apreciada por sus comensales, de eso estamos seguros.